Algunas veces en la vida nos damos cuenta que no podemos tener el control de todo, que no somos los reyes y amos del universo y que en ocasiones debemos dejar que las situaciones vayan ocurriendo y fluyan. No es fácil aceptar que debemos soltar el control, no es fácil asimilar que las cosas no han salido según nuestro plan…. pero ¿saben que?, aveces lo mejor que pude pasar, es que suceda eso que tanto tememos o no queremos…

En nuestro primer viaje largo, uno de los lugares a visitar era el Parque Nacional Natural Tayrona, habíamos decidido que no dormiríamos en dicho parque debido a las condiciones (se debe dormir en hamaca o acampando.); por lo tanto, teníamos paga una habitación en un hotel en el Rodadero, Santa Marta.

Nuestro día empezó muy temprano, estábamos emocionados por conocer tan hermoso escenario. Llegamos a la entrada del Tayrona, Sector Zaino a las 7:00 am y nos dimos cuenta que el parque abría una hora después (a las 8am). Nos sentamos a esperar y conocimos a una maestra que era de Bogotá; conversamos con ella sobre sus aventuras y experiencias mientras viajaba, también hablamos un poco con una persona que trabajaba en el parque. (Si eres Colombiano, el valor del ingreso es: $17.500 COP, si eres extranjero es: $40.000 COP Aquí puedes ver las tarifas actualizadas)

el viaje te cambia entrada sector zaino tayrona

Después de la espera, por fin pudimos entrar :D. Caminamos hasta el sitio donde nos darían las recomendaciones pertinentes para recorrer el parque. Nos dieron el mapa y nos explicaron que podríamos encontrar; nos advirtieron sobre playas en las que no era permitido meterse al mar. Tomamos una buseta que nos acercó al lugar donde iniciaríamos el recorrido del parque (Costo de la buseta por persona: 3.000 COP); queremos aclarar que no es obligatorio tomar la buseta, esto se hizo para ahorrarnos 45 minutos de caminada.

Para llegar al Cabo San Juan, estaba la opción de recorrer un sendero a caballo. Pero no quisimos hacerlo de esta manera, pues por este camino se pierde uno de ver paisajes hermosos. Decidimos caminar!!!….nuestro plan también era regresar a pie nuevamente, pero el plan fue cambiando de una manera inesperada…

Iniciamos nuestra recorrido con la meta de llegar a Cabo San Juan, el camino es bastante extenso, la caminata dura alrededor de 2 horas y media.  Se recorre selva y playa, una combinación de paisajes realmente espectacular. Al inicio del camino, encuentras un sendero de tablas por la selva, esto hace que la caminata sea un poco mas amable (sin dejar de ser agotadora). Mas o menos a la mitad del camino empieza el trayecto de playa, este tramo nos pareció super duro, pues casi no hay sombra y la arena es muy gruesa y caliente, muy caliente. Intentamos caminar descalzos pero realmente no es muy buena idea….quemaba mucho!!! jajajaja

En una parte del Camino ya no veíamos la hora de llegar al Cabo, en ese momento quizá nuestro estado físico no era el mejor y eso se sentía. El agotamiento era evidente, pero ya casi llegando encontramos un punto donde vendían jugo de naranja (delicioso). Paramos ahí a recargarnos de energía para seguir andando =)

Al fin, al fin!!! habíamos llegado al Cabo!!! estábamos super cansados, pero contentos de poder admirar este paisaje tan hermoso. Decidimos cambiarnos y meternos al mar para relajar nuestros pies cansados.El día que pasamos en el cabo fue espectacular, despejamos nuestra mente y nos divertimos mucho. Conocimos un par de señores que iban en una excursión, los cuales resultaron ser viajeros de toda la vida. Compartimos el almuerzo con ellos y  fue genial, las experiencias de vida que te pueden contar personas que han vivido mas que tu, son muy valiosas.

Después de almorzar, decidimos ir a hacer snorkel en una playa cercana al Cabo (Valor por persona $ 45.000 COP, te prestan aletas, mascara y te dan bocadillo). Fue realmente una experiencia muy bonita, vimos muchos peces de hermosos colores y también corales. Disfrutamos de la temperatura cambiante del agua, de las explicaciones del guía, de interactuar con otras personas en el agua.

el viaje te cambia careteando en tayrona

Después de salir del agua, estábamos realmente cansados!!!!…estuvimos una hora nadando y conociendo maravillas bajo el mar. No creímos que terminaríamos tan cansados!!!…..el plan de devolvernos a pie, ya no nos parecía tan emocionante. Entonces, averiguamos para devolvernos en lancha hasta Taganga, el viaje costaba $ 45.000 COP, no tuvimos que pensarlo mucho; solo queríamos llegar a dormir y descansar a nuestro hotel (pero eso nunca pasó)

Eran las 4:00 PM y debíamos hacer fila para tomar la lancha de regreso, quedaban sólo 3 lanchas y más de 100 personas esperaban; se fueron llenando una a una y al final quedamos más de 40 para subirnos a la ultima lancha que su cupo normal eran 30 personas (ahí ya no íbamos tan bien). Nos empezamos a subir, y los lancheros nos decían que nos juntáramos porque tenían que montar mas personas, los chalecos salvavidas no alcanzaron para todos y muchas personas quedaron sin el (incluyendo Natalia). Al ver que eran demasiadas personas (incluso unos sentados en el piso de la lancha), los lancheros decidieron poner a los hombres en la punta para hacer contrapeso, las mujeres atrás y los morrales en la mitad (junto con mas personas en el piso de la lancha).

Iniciamos el recorrido y todos estábamos bastante asustados, la lancha saltaba de una manera violenta mientras rompía las olas, todos los tripulantes íbamos aterrados. Se hizo una cadena humana en la que nos tomamos de las manos para soportar el golpe de las olas juntos, se escuchaban más de 5 idiomas en la lancha; ahí nos dimos cuenta que no existen diferencias de credos, razas, creencias o valores cuando nuestra vida se encuentra en peligro. Es ahí donde entendimos que todos somos humanos y que esa es la verdad mas importante.

Después de algunos minutos de recorrido (quizás 10 pero parecían 50), el olor a gasolina era demasiado intenso, fue ahí donde notamos que algo no estaba bien, que algo estaba pasado. Y de un momento a otro la lancha hace un ruido y los motores se apagan, dejándonos a la deriva en medio del mar, sin asomo de tierra firme cercana. Con preocupación y miedo observábamos a los lancheros hablar entre ellos diciendo: NO PRENDE, NO PRENDE. Las caras de todos y todas era épicas!!! fue un momento de gran tensión, creímos que nos iba a tocar echarnos al mar a nadar jajajaja….

Finalmente uno de los motores enciende (gracias a Dios), hubo un grito de jubilo de todos los pasajeros, con este empujon de un solo motor; los lancheros nos llevaron a una hermosa playa conocida como Bahía Cinto, aún dentro del Parque Natural Nacional Tayrona.

el viaje te cambia playa cinto

Una vez llegamos a esta playa el lanchero nos dijo: “deben bajarse 18 personas aquí porque con un sólo motor no llegaremos a Taganga todos. Tan pronto el primer grupo llegue, volverán por nosotros”. Como Ricardo iba mareado y Natalia sin chaleco, decidimos bajarnos de la lancha, junto con otras 16 personas que también decidieron bajarse. Una vez en tierra nos acomodamos en la playa e iniciamos a conocernos, habían personas de varias nacionalidades: Colombianos, Chilenos, Israelíes, Franceses, Italianos, entre otros. Disfrutamos la isla, empezamos a conocerla, tomamos varias fotos y vídeos, el mar estaba delicioso, disfrutamos sin pensar mucho en el futuro cercano.

Conforme iba pasando el tiempo, el sol iba cayendo y la noche llegando; ya todos empezamos a inquietarnos debido a que la lancha no regresaba por nosotros y el lanchero se había ido para una montaña lejos del grupo. Ya habían ido a buscarlo dos personas para intentar hablar con el, pero solo decía: “no se preocupen, ya vienen por nosotros, estoy intentando comunicarme con ellos” (técnicamente era IMPOSIBLE comunicarse vía celular desde esa isla, no se tiene señal en ese lugar).

Todos nos empezamos a preocupar, rondaban las 6:15 de la tarde y la noche empezó a caer. Finalmente la lancha llegó después de las 7 de la noche (En Colombia oscurece después de las 6:30 de la tarde), con la noche a cuestas se le preguntó si traían alguna luz para alumbrar el mar mientras iban andando, a lo cual nos respondieron que no, que no nos preocupáramos que había luna llena y podían ver todo el camino. Esa respuesta no fue suficiente para ninguno, habíamos visto cuando veníamos para la isla, que a veces las olas cubrían ciertos pedazos de roca y no queríamos que por no verlos chocáramos contra uno de ellos.

Se les dijo a los lancheros que no nos iríamos, que lo que había pasado fue irresponsabilidad de ellos al llenar la lancha con sobrecupo. Se les exigió que debían darnos hospedaje en la isla (en la isla sólo habían dos casas, las cuales estaban ya alquiladas y no podían hospedarnos ahí), cena y recogernos al otro día a primera hora. Todo esto fue un alegato tremendo, pero al final los lancheros tuvieron que acceder porque nadie se iba a mover de ahí esa noche.

Un señor que cuidaba las casas de la isla, nos colaboró. El dijo que podía prestarnos unas colchonetas y unas hamacas para dormir (nosotros, quienes no queríamos dormir en hamaca o en carpa, íbamos a terminar durmiendo en una de las dos a sabiendas que teníamos una cama esperándonos en el Rodadero).

Antes de irnos a dormir, cenamos casi todos juntos en una mesa que había. Fue muy chevere compartir ese momento con los demás viajeros. Escuchamos música, nos reímos, hablamos de lo que nos estaba pasando, no podíamos creer como habíamos terminado ahí. En ese momento nuestras preocupaciones ya no existían, estábamos viviendo un momento único, una anécdota que recordaremos para siempre, un momento en que la vida nos dijo: “Hey me estoy riendo de tus planes, siéntate y mira como los desarmo”.

La siguiente foto,  fue el quiosco en el que dormimos. En colchonetas junto con el resto de personas, todos durmiendo amontonados al lado del otro.

el viaje te cambia playa cinto

Pasamos la noche con toda la ropa mojada, esto debido a que no llevábamos para cambiarnos. Adicional no habían cobijas para taparnos durante la noche, nos arropamos con un pareo y una toalla que eran nuestras únicas pertenencias en ese momento :O

Hizo mucho frio, el viento azotaba y silbaba tremendamente. Realmente dormimos muy poco, el frío nos despertaba y nos quitaba los trapos con que nos estábamos cubriendo. Pero como la noche no dura para siempre, finalmente amaneció!!!!….el señor que nos había ayudado con las colchonetas, fue muy amable y nos brindo una taza de café. Nos sentamos a esperar la lancha nuevamente y cuando la vimos llegar, estábamos realmente contentos :D… emprendimos el viaje de regreso, nuevamente con miedo pero esta vez con mas risas y diversión. Cuando llegamos a Taganga, un compañero de “naufragio” dijo que teníamos que celebrar, que un día después habíamos llegado a nuestro destino jejejeje…a las 9:00 am sin haber desayunado nada, brindamos con una cerveza el haber regresado, Nos tomamos una foto y compartimos nuestros contactos. Brindamos por estar vivos, por haber pasado un inolvidable momento y por haber sido cómplices de una historia genial.

Te puede interesar: 7 secretos para viajar cada vez que quieras

Estas anécdotas son aquellas que nos recuerdan, que no tenemos el control de nada. Que lo único que podemos cambiar, es nuestra actitud para afrontar las situaciones de la vida. Vivimos un momento único, con personas únicas y nunca lo olvidaremos. Agradecemos al universo que todo haya sucedido de esa manera. Después de esto, nuestro amor y pasión por el viaje se arraigó en nosotros de tal manera, que creemos que nuestra vida gira en torno a viajar. Hemos aprendido tanto viajando, que no queremos dejar de hacerlo. Hemos entendido que la vida es un constante aprendizaje y que nunca dejamos de crecer ni de aprender.

Esta experiencia nos mostró que el mundo es un lugar amable lleno de gente hospitalaria, que lo peor que te puede pasar al quedarte varado en una isla, no es que te coman los tiburones; lo peor que te puede pasar es que se caigan todos tus paradigmas y miedos y que disfrutes como nunca en una situación que jamas imaginaste.

Deja que la vida te sorprenda, no volverás a ser el mismo (a) si vives de esta manera 🙂

Los amamos!!!

Categorías: HistoriaSanta Marta

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *